Podeís empezar por las drassanes,
edificio destinado a construir, reparar y mantener naves y galeras, comenzado en
el siglo XIII pero que debe su aspecto actual a la decidida actuación del rey
Pere el Cerimoniós, que financió la construcción al lado del Ayuntamiento y la Generalitat. Ampliado
en el siglo XVII y XVIII, desde 1941 aloja el Museu
Marítim de Barcelona, con colecciones que ilustran la cultura marítima
catalana.
Los visitantes pueden verse modelos de barcos, instrumentos náuticos, mascarones
de proa, cartas y atlas náuticos, además de la réplica de la galera real con la que
Joan d’Àustria participó en la batalla de Lepanto contra los turcos en el 1571
y
el Santa Eulàlia, construido el 1918 y amarrado en el Moll de la Fusta cuando
no estaba navegando por los mares del mundo.
Después, subir por la Avenida Paral·lel hasta la Plaza Raquel Meller, donde tendreis las primeras vistas de los jardines del monasterio de Sant Pau del Camp, una
de les pocas muestras de arte románico de la ciudad, situado en este sitio desde
hace más de mil años. Del antiguo recinto se conserva en la actualidad la iglesia,
la sala capitular, el claustro y una parte de la casa del abad.
El paso siguiente es que subáis por la Rambla del Raval hasta la calle Hospital,
donde podreís visitar el complejo del Hospital de la Santa Creu i de Sant Pau.
Construido a principios del siglo XIV para fusionar en un solo edificio los diversos
hospitales que tenia la Barcelona medieval, funcionó como centro asistencial
hasta principios del siglo pasado, cuando se trasladó a los
edificios diseñados por el arquitecto Domènech i Montaner para el hospital de
Sant Pau en la zona del Guinardó. Comprado por el Ayuntamiento en el 1921, actualmente
acoje la Biblioteca de Catalunya, el Institut d’Estudis Catalans, la Escola
Massana y las Reales Academias de Farmacia y Medicina.
El Raval fue una zona muy poblada por conventos y monesterios ya desde la Edad
Media, pero en los siglos XVI y XVII la instalación de estas instituciones en el barrio
fue extraordinaria. Los conventos de Bonsuccés, del Carme, de las Jerònimes, de Sant Josep, de los Trinitaris, de Sant Agustí o el Col·legi de Sant
Àngel Màrtir son un ejemplo.
Todos han desaparecido. Nada más continuan en su sitio el convento dels Àngels, que
aloja desde el 1999 el Foment de les Arts i el Disseny, FAD, y la cartuja de
Montalegre, transformada en el siglo XVIII en Real Casa de Hospicio y Refugio y que
a partir de 1802 acogió la Casa de la Caritat. En la actualidad es la sede
del Centre de Cultura Contemporània de Barcelona, un espacio multidisciplinar que
acoge exposiciones, festivales y otras expresiones artísticas y culturales.
Al CCCB podéis dirigiros después, poco antes de llegar, veréis un edificio de un
blanco cegador. Es el Museu d’Art Contemporani de Barcelona, el Macba, obra
del arquitecto Richard Meier y cita indispensable de todos los apasionados del arte de la segunda mitad del siglo XX.
En su colección hay obras de Jean Arp, Miquel Barceló, Joseph Beuys, Brassaï, John Cage, Alexander Calder, Anthony
Caro, Eduardo Chillida, Modest Cuixart, Robert Frank, Joan Miró, Robert
Motherwell, Claes Oldenburg, Jaume Plensa, Joan Ponç, Antoni Tàpies i Andy
Warhol, entre muchos otros.